HERMANO EN CRISTO CRISTO VIENE MAS PRONTO DE LO QUE TE IMAGINAS


 HERMANO EN CRISTO

 TU QUE HAS CONOCIDO A  JESUS NO CALLES LAS BUENAS NUEVAS CUENTALAS POR QUE EL TIEMPO ES CORTO CRISTO YA VIENE MUY PERO MUY PRONTO  DIOS TE DEMANDARA  LA SANGRE SUYA  DE LA CUAL SI NO LE PREVIENES DARAS CUENTA LA GRAN COMISION ES  ID PREDICAD EL EVANGELIO  

HECHOS

 Capítulo 1

La promesa del Espíritu Santo 

1:1 En el primer tratado, oh Teófilo,Lucas 1. 1-4 hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 
1:2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 
1:3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 
1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén,
sino que esperasen la promesa del Padre,Lucas 24. 49 la cual, les dijo, oísteis de mí. 
1:5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu SantoMateo 3. 11Marcos 1. 8Lucas 3. 16Juan 1. 33 dentro de no muchos días. 

La ascensión 

1:6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 
1:7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 
1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Mateo 28. 19Marcos 16. 15Lucas 24. 47-48
1:9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.Lucas 24. 50-51
1:10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 
1:11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. 

MARCOS

Capítulo 16 

La resurrección 
(
Mt. 28. 1-10; Lc. 24. 1-12; Jn. 20. 1-10

16:1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. 
16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. 
16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? 
16:4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. 
16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. 
16:6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. 
16:7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea;
Mateo 26. 32Marcos 14. 28 allí le veréis, como os dijo. 
16:8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo. 

Jesús se aparece a María Magdalena 
(Jn. 20. 11-18)

16:9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 
16:10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. 
16:11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. 

Jesús se aparece a dos de sus discípulos 
(Lc. 24.13-35)

16:12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. 
16:13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. 

Jesús comisiona a los apóstoles 
(
Mt. 28. 16-20; Lc. 24. 36-49; Jn. 20. 19-23

16:14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. 
16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Hechos 1. 8
16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 
16:17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 
16:18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. 

La ascensión 
(Lc. 24. 50-53)

16:19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo,Hechos 1. 9-11 y se sentó a la diestra de Dios. 
16:20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. 

 

Capítulo 24 

La resurrección 
(
Mt. 28.1-10; Mr. 16.1-8; Jn. 20.1-10

24:1 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. 
24:2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro; 
24:3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 
24:4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 
24:5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 
24:6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 
24:7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Mateo 16. 21Mateo 17. 22-23Mateo 20. 18-19Marcos 8. 31Marcos 9. 31Marcos 10. 33-34Lucas 9. 22
Lucas 18. 31-33
24:8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 
24:9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 
24:10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. 
24:11 Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 
24:12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido. 

En el camino a Emaús 
(Mr. 16.12-13)

24:13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios  de Jerusalén. 
24:14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 
24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 
24:16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 
24:17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 
24:18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 
24:19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 
24:20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 
24:21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 
24:22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 
24:23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 
24:24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 
24:25 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 
24:26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 
24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. 
24:28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 
24:29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 
24:30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 
24:31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 
24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 
24:33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 
24:34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 
24:35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. 

Jesús se aparece a los discípulos
(
Mt. 28.16-20; Mr. 16.14-18; Jn. 20.19-23

24:36 Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 
24:37 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. 
24:38 Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 
24:39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
24:40 Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 
24:41 Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?
24:42 Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 
24:43 Y él lo tomó, y comió delante de ellos. 
24:44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
24:45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 
24:46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese,
Isaias 53. 1-12 y resucitase de los muertos al tercer día;Oseas 6. 2
24:47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 
24:48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 
24:49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre
Hechos 1. 4 sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

La ascensión 
(Mr. 16.19-20)

24:50 Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. 
24:51 Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.
Hechos 1. 9-11
24:52 Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; 
24:53 y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.  

 

 

Capítulo 20

La resurrección 
(Mt. 28.1-10; Mr. 16.1-8; Lc. 24.1-12

20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 
20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 
20:3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. 
20:4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 
20:5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 
20:6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 
20:7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. 
20:8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 
20:9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos. 
20:10 Y volvieron los discípulos a los suyos. 

Jesús se aparece a María Magdalena 
(Mr. 16.9-11)

20:11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 
20:12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 
20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 
20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 
20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 
20:16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). 
20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
20:18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas. 

Jesús se aparece a los discípulos 
(Mt. 28.16-20; Mr. 16.14-18; Lc. 24.36-49

20:19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20:20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 
20:21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
20:22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 
20:23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.Mateo 16. 19Mateo 18. 8

Incredulidad de Tomás 

20:24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 
20:25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 
20:26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 
20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 
20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 
20:29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

El propósito del libro 

20:30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 
20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. 

Capítulo 21

Jesús se aparece a siete de sus discípulos 

21:1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 
21:2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 
21:3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.Lucas 5. 5
21:4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 
21:5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 
21:6 El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.Lucas 5. 6
21:7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. 
21:8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
21:9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 
21:10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
21:11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 
21:12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
21:13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. 
21:14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos

Apacienta mis ovejas 

21:15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. 
21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. 
21:19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme. 

El discípulo amado 

21:20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?Juan 13. 25
21:21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? 
21:22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. 
21:23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
21:24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero. 
21:25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. 

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