EVANGELIO DE SAN JUAN


Capítulo 5

El paralítico de Betesda 

5:1
Después de estas cosas había una fiesta de los judíos,
y subió Jesús a Jerusalén. 
5:2 Y hay en Jerusalén, cerca de la
puerta de las ovejas, un
estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 
5:3
En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos,
cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 
5:4
Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al
estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque
después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviese. 
5:5 Y había allí un hombre que hacía treinta y
ocho años que estaba enfermo. 
5:6 Cuando Jesús lo vio acostado, y
supo que llevaba ya mucho
tiempo así, le dijo:
¿Quieres ser sano? 
5:7
Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me
meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy,
otro desciende antes que yo. 
5:8 Jesús le dijo:
Levántate, toma
tu lecho, y anda.

5:9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y
tomó su lecho,
y anduvo. Y era día de reposo aquel día. 
5:10 Entonces los judíos
dijeron a aquel que había sido
sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.Nehemias 13. 
19Jeremias 17. 
21
5:11 El les
respondió: El que me sanó, él mismo
me dijo:
Toma tu lecho y anda. 
5:12
Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo:
Toma tu lecho y anda? 
5:13 Y el que había sido sanado no sabía quién
fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba
en aquel lugar. 
5:14 Después le halló Jesús en el templo, y le
dijo:
Mira, has sido sanado; no peques más,
para que no te venga alguna cosa peor. 

5:15 El hombre se fue,
y dio aviso a los judíos, que Jesús
era el que le había sanado. 
5:16 Y por esta causa los judíos
perseguían a Jesús,
y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día
de reposo. 
5:17 Y Jesús les respondió:
Mi
Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.

5:18 Por esto los
judíos aun más procuraban matarle,
porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también
decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. 

La
autoridad del Hijo 

5:19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De
cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo,
sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también
lo hace el Hijo igualmente. 

5:20 Porque
el Padre ama al Hijo, y le muestra
todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará,
de modo que vosotros os maravilléis. 

5:21
Porque como el Padre levanta a los muertos,
y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. 

5:22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que
todo el juicio dio al Hijo, 

5:23 para
que todos honren al Hijo como honran
al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 

5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye
mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá
a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 

5:25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora,
y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y
los que la oyeren vivirán. 

5:26 Porque
como el Padre tiene vida en sí
mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí
mismo; 

5:27 y también le dio autoridad
de hacer
juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 

5:28 No os maravilléis de esto; porque
vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz; 

5:29 y los que hicieron lo
bueno, saldrán
a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección
de condenación.
Daniel 12. 2

Testigos de
Cristo 

5:30 No puedo yo hacer nada por mí
mismo;
según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco
mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. 

5:31 Si yo doy testimonio acerca de mí
mismo, mi testimonio no es verdadero. 

5:32
Otro es el que da testimonio acerca de mí,
y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.

5:33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y
él dio testimonio de la verdad.
Juan 1. 19-27Juan 3. 27-30
5:34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno;
mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. 

5:35 El era antorcha que ardía y alumbraba;
y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 

5:36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de
Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las
mismas
obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. 

5:37 También el Padre que me envió
ha dado testimonio de mí.Mateo 3. 17Marcos 1. 11Lucas 3. 22
Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, 

5:38 ni tenéis su palabra morando en vosotros;
porque a quien él envió, vosotros no creéis. 

5:39 Escudriñad las Escrituras; porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas
son las que dan testimonio de mí; 

5:40 y
no queréis venir a mí para
que tengáis vida. 

5:41 Gloria de los
hombres no recibo. 

5:42 Mas yo os
conozco, que no tenéis
amor de Dios en vosotros. 

5:43 Yo he
venido en nombre de mi Padre, y no
me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. 

5:44 ¿Cómo podéis vosotros
creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis
la gloria que viene del Dios único? 

5:45
No penséis que yo voy a acusaros
delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis
vuestra esperanza. 

5:46 Porque si
creyeseis a Moisés, me
creeríais a mí, porque de mí escribió él. 

5:47 Pero si no creéis a sus escritos,
¿cómo creeréis a mis palabras?

Capítulo 6

Alimentación de los cinco mil 
(Mt.
14.13-21
; Mr.
6.30-44
; Lc. 9.10-17)

6:1
Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea,
el de Tiberias. 
6:2 Y le seguía gran multitud, porque veían las
señales
que hacía en los enfermos. 
6:3 Entonces subió Jesús a un monte, y se
sentó
allí con sus discípulos. 
6:4 Y estaba cerca la pascua, la fiesta de
los judíos. 
6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había
venido a él gran multitud, dijo a Felipe:
¿De
dónde compraremos pan para que coman éstos?

6:6 Pero esto
decía para probarle; porque él sabía
lo que había de hacer.
 
6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios 
de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 
6:8
Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón
Pedro, le dijo: 
6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de
cebada
y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 
6:10 Entonces Jesús
dijo:
Haced recostar
la gente.
Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron
como en número de cinco mil varones. 
6:11 Y tomó Jesús aquellos
panes, y habiendo dado gracias,
los repartió entre los discípulos, y los discípulos
entre los que estaban recostados
; asimismo de los peces, cuanto
querían.
 
6:12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos:
Recoged
los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 

6:13
Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los
cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 

6:14
Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús
había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había
de venir al mundo. 
6:15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para
apoderarse
de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él
solo
.

Jesús anda sobre el mar 
(Mt.
14.22-27
; Mr.
6.45-52

6:16 Al anochecer, descendieron sus
discípulos al mar, 
6:17 y entrando en una barca, iban cruzando el
mar hacia Capernaum.
Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. 
6:18 Y se
levantaba el mar con un gran viento que soplaba. 
6:19 Cuando habían
remado como veinticinco o treinta estadios,
vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca;
y tuvieron miedo. 
6:20 Mas él les dijo:
Yo
soy; no temáis. 

6:21 Ellos entonces con gusto le recibieron
en la barca, la cual llegó
en seguida a la tierra adonde iban. 

La gente busca a Jesús 

6:22
El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar
vio que no había habido allí más que una sola barca,
y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos,
sino que éstos se habían ido solos. 
6:23 Pero otras barcas habían
arribado de Tiberias junto al
lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias
el Señor. 
6:24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí,
ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum,
buscando a Jesús. 

Jesús, el pan de vida 

6:25 Y hallándole
al otro lado del mar, le dijeron: Rabí,
¿cuándo llegaste acá? 
6:26 Respondió Jesús y les dijo:
De
cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis
visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 

6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino
por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os
dará; porque a éste señaló Dios el Padre. 

6:28 Entonces le
dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner
en práctica las obras de Dios? 
6:29 Respondió Jesús y les dijo:
Esta
es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

6:30
Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces
tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? 
6:31 Nuestros
padres comieron el maná en el desierto,Exodo 16. 4Exodo 16. 15
como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.Salmos 78. 24
6:32 Y Jesús les
dijo:
De cierto, de cierto
os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el
verdadero pan del cielo. 

6:33 Porque el
pan de Dios es aquel que descendió
del cielo y da vida al mundo. 

6:34 Le dijeron: Señor, danos
siempre este pan. 
6:35 Jesús les dijo:
Yo soy
el pan de
vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en
mí cree, no tendrá sed jamás. 

6:36 Mas
os he dicho, que aunque me habéis
visto, no creéis. 

6:37 Todo lo que el
Padre me da, vendrá
a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 

6:38 Porque he descendido del cielo, no para
hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 

6:39 Y esta es la voluntad del Padre, el que
me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que
lo resucite en el día postrero. 

6:40 Y
esta es la voluntad del que me ha enviado:
Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna;
y yo le resucitaré en el día postrero.

6:41 Murmuraban
entonces de él los judíos, porque había
dicho:
Yo soy el pan que descendió del cielo.
6:42
Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo
de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo,
pues, dice éste:
Del cielo he descendido?
6:43
Jesús respondió y les dijo:
No
murmuréis entre vosotros. 

6:44 Ninguno
puede venir a mí, si el Padre
que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día
postrero. 

6:45 Escrito está en los
profetas: Y serán
todos enseñados por Dios.Isaias 54. 13
Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de
él, viene a mí. 

6:46 No que alguno haya
visto al Padre, sino
aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. 

6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree
en mí, tiene vida eterna. 

6:48 Yo soy
el pan de vida. 

6:49 Vuestros padres
comieron el maná
en el desierto, y murieron.

6:50 Este es
el pan que desciende del cielo,
para que el que de él come, no muera. 

6:51
Yo soy el pan vivo que descendió
del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y
el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida
del mundo. 

6:52 Entonces los judíos contendían entre sí,
diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 
6:53 Jesús les
dijo:
De cierto, de cierto
os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis
su sangre, no tenéis vida en vosotros. 

6:54
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene
vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 

6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi
sangre es verdadera bebida. 

6:56 El que
come mi carne y bebe mi sangre, en
mí permanece, y yo en él. 

6:57 Como me
envió el Padre viviente,
y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también
vivirá por mí. 

6:58 Este es el pan que
descendió del
cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el
que come de este pan, vivirá eternamente. 

6:59 Estas cosas
dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. 

Palabras de vida
eterna 

6:60 Al oirlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es
esta
palabra; ¿quién la puede oír? 
6:61 Sabiendo Jesús en sí mismo que
sus discípulos
murmuraban de esto, les dijo:
¿Esto os ofende? 
6:62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo
del Hombre subir adonde estaba primero? 

6:63
El espíritu es el que da vida; la
carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son
espíritu
y son vida. 

6:64 Pero hay algunos de
vosotros que no creen
.
Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran
los que no creían, y quién le había de entregar. 
6:65 Y dijo:
Por eso os he dicho que ninguno
puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. 

6:66 Desde
entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás,
y ya no andaban con él. 
6:67 Dijo entonces Jesús a los doce:
¿Queréis
acaso iros también vosotros? 

6:68 Le respondió Simón Pedro:
Señor, ¿a
quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 
6:69 Y nosotros
hemos creído y conocemos que tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente.Mateo 16. 16Marcos 8. 29Lucas 9. 20
6:70 Jesús les
respondió:
¿No
os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? 

6:71
Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste
era el que le iba a entregar, y era uno de los doce
.

Capítulo 7 

Incredulidad de los hermanos de Jesús

7:1
Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues
no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle. 
7:2
Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos;Levitico 23. 
34Deuteronomio 
16. 13
7:3 y le
dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea,
para que también tus discípulos vean las obras que haces. 
7:4 Porque
ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto.
Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 
7:5 Porque ni aun sus
hermanos creían en él. 
7:6 Entonces Jesús les dijo:
Mi tiempo
aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. 

7:7 No puede el mundo aborreceros a vosotros;
mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus
obras son malas. 

7:8 Subid vosotros a
la fiesta; yo no subo todavía
a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido. 

7:9 Y
habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. 

Jesús en la fiesta de
los tabernáculos 

7:10 Pero después que sus hermanos habían
subido, entonces
él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino
como en secreto. 
7:11 Y le buscaban los judíos en la fiesta, y
decían:
¿Dónde está aquél? 
7:12 Y había gran murmullo acerca de él entre la
multitud,
pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que
engaña al pueblo. 
7:13 Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por
miedo a los
judíos. 
7:14 Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo,
y enseñaba. 
7:15 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo
sabe éste letras, sin haber estudiado? 
7:16 Jesús les respondió y
dijo:

Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. 

7:17 El que quiera hacer la voluntad de Dios,
conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia
cuenta. 

7:18 El que habla por su propia
cuenta, su propia
gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste
es verdadero, y no hay en él injusticia. 

7:19 ¿No os dio Moisés la ley,
y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis
matarme? 

7:20 Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes;
¿quién
procura matarte? 
7:21 Jesús respondió y les dijo:
Una
obra hice, y todos os maravilláis. 

7:22
Por cierto, Moisés os dio la circuncisión
(no porque sea de Moisés, sino de los padresGenesis 17. 10);
y en el día de reposo circuncidáis al hombre. 

7:23 Si recibe el hombre la circuncisiónLevitico 12. 3
en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada,
¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané
completamente a un hombre?
Juan 5. 9
7:24 No juzguéis según las apariencias,
sino juzgad con justo juicio. 

¿Es éste el Cristo? 

7:25
Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es
éste a quien buscan para matarle? 
7:26 Pues mirad, habla
públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán
reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo? 
7:27
Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga
el Cristo, nadie sabrá de dónde sea. 
7:28 Jesús entonces, enseñando
en el templo, alzó
la voz y dijo:
A mí me conocéis, y
sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo, pero
el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis. 

7:29 Pero yo le conozco, porque de él
procedo, y él me envió. 

7:30 Entonces procuraban prenderle;
pero ninguno le echó mano,
porque aún no había llegado su hora. 
7:31 Y muchos de la multitud
creyeron en él, y decían:
El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales
que las que éste hace? 

Los fariseos envían alguaciles para
prender a Jesús 

7:32 Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba
de él estas
cosas; y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles
para que le prendiesen. 
7:33 Entonces Jesús dijo:
Todavía
un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. 

7:34 Me buscaréis, y no me hallaréis;
y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir.

7:35 Entonces
los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde
se irá éste, que no le hallemos? ¿Se irá a
los dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos? 
7:36 ¿Qué
significa esto que dijo:
Me
buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré,
vosotros no podréis venir? 

Ríos de agua viva

7:37 En
el último y gran día de la fiesta,Levitico 23. 
36
Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo:
Si
alguno tiene sed, venga a mí y beba. 

7:38
El que cree en mí, como dice la Escritura,
de su interior correrán ríos de agua viva.
Ezequiel 47. 1Zacarias 14. 8
7:39 Esto dijo del
Espíritu que habían de recibir los
que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu
Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. 

División entre
la gente 

7:40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas
palabras, decían:
Verdaderamente éste es el profeta. 
7:41 Otros decían: Este es el
Cristo. Pero algunos decían:
¿De Galilea ha de venir el Cristo? 
7:42 ¿No dice la Escritura que
del linaje de David, y de la
aldea de Belén,Marcos 5. 2
de donde era David, ha de venir el Cristo? 
7:43 Hubo entonces
disensión entre la gente a causa de él. 
7:44 Y algunos de ellos
querían prenderle; pero ninguno le echó
mano.

¡Nunca ha hablado hombre así! 

7:45 Los alguaciles
vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos;
y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis
traído? 
7:46 Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno
ha hablado como este hombre! 
7:47 Entonces los fariseos les
respondieron: ¿También
vosotros habéis sido engañados? 
7:48 ¿Acaso ha creído en él alguno
de los gobernantes,
o de los fariseos?
7:49 Mas esta gente que no sabe la ley, maldita
es. 
7:50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche,Juan 3. 1-2
el cual era uno de ellos: 
7:51 ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre
si primero no le oye,
y sabe lo que ha hecho? 
7:52 Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú
también
galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta. 

La
mujer adúltera 

7:53 Cada uno se fue a su casa; 

Capítulo 8

8:1
y Jesús se fue al monte de los Olivos. 
8:2 Y por la mañana volvió
al templo, y todo el pueblo
vino a él; y sentado él, les enseñaba. 
8:3 Entonces los escribas y
los fariseos le trajeron una mujer sorprendida
en adulterio; y poniéndola en medio, 
8:4 le dijeron: Maestro, esta
mujer ha sido sorprendida en el acto
mismo de adulterio. 
8:5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a
tales mujeres.Levitico 20. 
10Deuteronomio 
22. 22-24
Tú, pues, ¿qué dices? 
8:6 Mas esto decían tentándole, para poder
acusarle.
Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra
con el dedo. 
8:7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y
les dijo:
El
que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra
contra ella. 

8:8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo,
siguió escribiendo
en tierra. 
8:9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia,
salían
uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros;
y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 
8:10
Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a
la mujer, le dijo:
Mujer, ¿dónde están
los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 

8:11 Ella dijo:
Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo:
Ni
yo te condeno; vete, y no peques más. 

Jesús, la luz del mundo 

8:12
Otra vez Jesús les habló, diciendo:
Yo
soy la luz del mundo;Mateo 5. 14Juan 9. 5
el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá
la luz de la vida. 

8:13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú
das testimonio acerca
de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.Juan 5. 31
8:14 Respondió
Jesús y les dijo:
Aunque
yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero,
porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros
no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. 

8:15 Vosotros juzgáis según la
carne; yo no juzgo a nadie. 

8:16 Y si
yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque
no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. 

8:17 Y en vuestra ley está escrito que
el testimonio de dos hombres es verdadero. 

8:18 Yo soy el que doy testimonio de mí
mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 

8:19
Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió
Jesús:
Ni a mí me conocéis,
ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre
conoceríais. 

8:20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de
las ofrendas,
enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún
no había llegado su hora. 

A donde yo voy, vosotros no podéis
venir 

8:21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me
voy,
y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde
yo voy, vosotros no podéis venir. 

8:22 Decían entonces los
judíos: ¿Acaso se matará
a sí mismo, que dice:
A donde yo voy, vosotros
no podéis venir? 

8:23 Y les dijo:
Vosotros
sois de abajo, yo soy
de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 

8:24 Por eso os dije que moriréis en vuestros
pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. 

8:25
Entonces le dijeron:
¿Tú quién
eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho. 

8:26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de
vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído
de él, esto hablo al mundo. 

8:27 Pero no entendieron que les
hablaba del Padre. 
8:28 Les dijo, pues, Jesús:
Cuando
hayáis
levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y
que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó
el Padre, así hablo. 

8:29 Porque el que
me envió, conmigo está;
no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. 

8:30
Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. 

La verdad os
hará libres 

8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían
creído en él:
Si vosotros permaneciereis
en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 

8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad
os hará libres. 

8:33 Le respondieron: Linaje de Abraham
somos,Mateo 3. 9Lucas 3. 8
y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices
tú: Seréis libres? 
8:34 Jesús les respondió:
De cierto,
de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del
pecado. 

8:35 Y el esclavo no queda en
la casa para siempre;
el hijo sí queda para siempre. 

8:36 Así
que, si el Hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres. 

8:37 Sé
que sois descendientes de Abraham;
pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 

8:38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre;
y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro
padre. 

Sois de vuestro padre el diablo 

8:39
Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús
les dijo:
Si fueseis hijos de Abraham, las obras
de Abraham haríais. 

8:40 Pero ahora
procuráis matarme a mí,
hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no
hizo esto Abraham. 

8:41 Vosotros hacéis
las obras de vuestro
padre
. Entonces le dijeron: Nosotros
no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. 
8:42
Jesús entonces les dijo:
Si vuestro
padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he
salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él
me envió. 

8:43 ¿Por qué no entendéis
mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 

8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo,
y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida
desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay
verdad
en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso,
y padre de mentira. 

8:45 Y a mí, porque
digo la verdad, no
me creéis. 

8:46 ¿Quién de vosotros me
redarguye
de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me
creéis? 

8:47 El que es de Dios, las
palabras de Dios
oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. 

La
preexistencia de Cristo 

8:48 Respondieron entonces los judíos, y
le dijeron: ¿No
decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? 
8:49
Respondió Jesús:
Yo no tengo
demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. 

8:50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la
busca, y juzga. 

8:51 De cierto, de
cierto os digo, que el que
guarda mi palabra, nunca verá muerte.

8:52 Entonces los judíos
le dijeron: Ahora conocemos que tienes
demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que
guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. 
8:53 ¿Eres tú acaso mayor
que nuestro padre Abraham,
el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién
te haces a ti mismo? 
8:54 Respondió Jesús:
Si
yo me
glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me
glorifica,
el que vosotros decís que es vuestro Dios. 

8:55 Pero vosotros no le conocéis; mas
yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como
vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. 

8:56 Abraham vuestro padre se gozó de
que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. 

8:57 Entonces
le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta
años, ¿y has visto a Abraham? 
8:58 Jesús les dijo:
De cierto, de cierto
os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

8:59 Tomaron
entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús
se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio
de ellos, se fue. 

Capítulo

Jesús sana a un ciego
de nacimiento 

9:1
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 
9:2 Y le
preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí,
¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya
nacido ciego? 
9:3 Respondió Jesús:
No es que
pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios
se manifiesten en él. 

9:4 Me es
necesario hacer las obras del que me
envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando
nadie puede trabajar. 

9:5 Entre tanto
que estoy en el mundo, luz soy
del mundo.
Mateo 5. 14Juan 8. 12
9:6 Dicho esto,
escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva,
y untó con el lodo los ojos del ciego, 
9:7 y le dijo:
Ve a lavarte en el estanque de
Siloé
(que traducido es, Enviado).
Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 
9:8 Entonces los vecinos,
y los que antes le habían visto que
era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y
mendigaba? 
9:9 Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El
decía:
Yo soy. 
9:10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 
9:11
Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús
hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate;
y fui, y me lavé, y recibí la vista. 
9:12 Entonces le dijeron:
¿Dónde está él?
El dijo: No sé. 

Los fariseos interrogan al ciego sanado 

9:13
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 
9:14 Y era día
de reposo cuando Jesús había hecho
el lodo, y le había abierto los ojos. 
9:15 Volvieron, pues, a
preguntarle también los fariseos cómo
había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos,
y me lavé, y veo. 
9:16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese
hombre no
procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían:
¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?
Y había disensión entre ellos. 
9:17 Entonces volvieron a decirle al
ciego: ¿Qué dices
tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. 
9:18 Pero
los judíos no creían que él había
sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a
los padres del que había recibido la vista, 
9:19 y les preguntaron,
diciendo: ¿Es éste vuestro hijo,
el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo,
pues, ve ahora? 
9:20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos
que éste
es nuestro hijo, y que nació ciego; 
9:21 pero cómo vea ahora, no lo
sabemos; o quién le haya
abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle
a él; él hablará por sí mismo. 
9:22 Esto dijeron sus padres, porque
tenían miedo de los judíos,
por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase
que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. 
9:23 Por
eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. 
9:24 Entonces
volvieron a llamar al hombre que había sido ciego,
y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es
pecador. 
9:25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no
lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. 
9:26 Le
volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo
te abrió los ojos? 
9:27 El les respondió: Ya os lo he dicho, y no
habéis
querido oir; ¿por qué lo queréis oír otra vez?
¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? 
9:28 Y le
injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo;
pero nosotros, discípulos de Moisés somos. 
9:29 Nosotros sabemos que
Dios ha hablado a Moisés; pero respecto
a ése, no sabemos de dónde sea. 
9:30 Respondió el hombre, y les
dijo: Pues esto es lo maravilloso,
que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió
los ojos. 
9:31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si
alguno es temeroso
de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. 
9:32 Desde el principio no
se ha oído decir que alguno abriese
los ojos a uno que nació ciego. 
9:33 Si éste no viniera de Dios,
nada podría hacer. 
9:34 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del
todo en pecado,
¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. 

Ceguera espiritual 

9:35
Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole,
le dijo:
¿Crees tú en el Hijo de Dios?
9:36
Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor,
para que crea en él? 
9:37 Le dijo Jesús:
Pues
le has visto,
y el que habla contigo, él es.

9:38 Y él dijo: Creo, Señor; y
le adoró. 
9:39 Dijo Jesús:
Para juicio he
venido
yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean
cegados. 

9:40 Entonces algunos de los fariseos que estaban
con él, al
oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también
ciegos? 
9:41 Jesús les respondió:
Si fuerais
ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos,
vuestro pecado permanece.

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