EVANGELIO DE SAN JUAN


Capítulo 10

Parábola del redil 

10:1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra
por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte,
ése es ladrón y salteador. 

10:2 Mas el
que entra por la puerta, el pastor
de las ovejas es. 

10:3 A éste abre el
portero, y las ovejas
oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 

10:4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias,
va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 

10:5 Mas al extraño no seguirán,
sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 

10:6
Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron
qué era lo que les decía. 

Jesús, el buen pastor 

10:7 Volvió,
pues, Jesús a decirles:
De
cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

10:8 Todos los que antes de mí vinieron,
ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 

10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare,
será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará
pastos. 

10:10 El ladrón no viene sino
para hurtar
y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la
tengan
en abundancia. 

10:11 Yo soy el buen
pastor;Ezequiel 34. 
11-12
el buen pastor su vida da por las ovejas. 

10:12 Mas el asalariado, y que no es el pastor,
de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas
y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 

10:13 Así que el asalariado huye, porque
es asalariado, y no le importan las ovejas. 

10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas,
y las mías me conocen, 

10:15 así como
el Padre me conoce, y yo
conozco al Padre;Mateo 11. 27Lucas 10. 22
y pongo mi vida por las ovejas. 

10:16
También tengo otras ovejas que no
son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán
mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 

10:17
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo
mi vida, para volverla a tomar. 

10:18
Nadie me la quita, sino que yo de mí
mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a
tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. 

10:19 Volvió a
haber disensión entre los judíos
por estas palabras. 
10:20 Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y
está fuera
de sí; ¿por qué le oís? 
10:21 Decían otros: Estas palabras no son de
endemoniado. ¿Puede
acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? 

Los judíos
rechazan a Jesús 

10:22 Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la
dedicación.
Era invierno, 
10:23 y Jesús andaba en el templo por el pórtico de
Salomón. 
10:24 Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo
nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo
abiertamente. 
10:25 Jesús les respondió:
Os lo
he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre,
ellas dan testimonio de mí; 

10:26 pero
vosotros no creéis, porque
no sois de mis ovejas, como os he dicho. 

10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco,
y me siguen, 

10:28 y yo les doy vida
eterna; y no perecerán
jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 

10:29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos,
y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 

10:30 Yo y el Padre uno somos. 
10:31 Entonces
los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 
10:32 Jesús
les respondió:
Muchas
buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas
me apedreáis? 

10:33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por
buena obra no
te apedreamos, sino por la blasfemia;Levitico 24. 
16
porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 
10:34 Jesús les respondió:
¿No
está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?
Salmos 82. 6
10:35 Si llamó dioses a aquellos a quienes
vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), 

10:36 ¿al que el Padre santificó
y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque
dije: Hijo de Dios soy? 

10:37 Si no
hago las obras de mi Padre, no me
creáis. 

10:38 Mas si las hago, aunque
no me creáis
a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis
que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

10:39 Procuraron
otra vez prenderle, pero él se escapó
de sus manos. 
10:40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al
lugar donde
primero había estado bautizando Juan;Juan 1. 28
y se quedó allí. 
10:41 Y muchos venían a él, y decían: Juan, a
la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste,
era verdad. 
10:42 Y muchos creyeron en él allí. 

Capítulo 11

Muerte de Lázaro

11:1
Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la
aldea de María y de Marta su hermana.Lucas 10. 
38-39
11:2 (María,
cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue
la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los
pies con sus cabellos.)Juan 12. 3
11:3 Enviaron,
pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor,
he aquí el que amas está enfermo. 
11:4 Oyéndolo Jesús, dijo:
Esta
enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el
Hijo de Dios sea glorificado por ella. 

11:5 Y amaba Jesús a
Marta, a su hermana y a Lázaro. 
11:6 Cuando oyó, pues, que estaba
enfermo, se quedó dos
días más en el lugar donde estaba. 
11:7 Luego, después de esto, dijo
a los discípulos:
Vamos
a Judea otra vez. 

11:8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora
procuraban
los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 
11:9 Respondió Jesús:
¿No
tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza,
porque ve la luz de este mundo; 

11:10
pero el que anda de noche, tropieza, porque
no hay luz en él.

11:11 Dicho esto, les dijo después:
Nuestro
amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

11:12 Dijeron
entonces sus discípulos: Señor, si duerme,
sanará. 
11:13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro;
y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 
11:14 Entonces
Jesús les dijo claramente:
Lázaro
ha muerto;

11:15 y me alegro por
vosotros, de no haber estado
allí, para que creáis; mas vamos a él. 

11:16 Dijo entonces
Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos:
Vamos también nosotros, para que muramos con él. 

Jesús, la
resurrección y la vida 

11:17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía
ya cuatro
días que Lázaro estaba en el sepulcro. 
11:18 Betania estaba cerca de
Jerusalén, como a quince estadios;
11:19 y muchos de los judíos habían
venido a Marta y
a María, para consolarlas por su hermano. 
11:20 Entonces Marta,
cuando oyó que Jesús venía,
salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 
11:21 Y Marta dijo
a Jesús: Señor, si hubieses estado
aquí, mi hermano no habría muerto. 
11:22 Mas también sé ahora que
todo lo que pidas a Dios,
Dios te lo dará. 
11:23 Jesús le dijo:
Tu
hermano resucitará. 

11:24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará
en la resurrección,
en el día postrero. 
11:25 Le dijo Jesús:
Yo
soy la resurrección
y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 

11:26 Y todo aquel que vive y cree en mí,
no morirá eternamente. ¿Crees esto?

11:27 Le dijo: Sí, Señor;
yo he creído que tú
eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 

Jesús
llora ante la tumba de Lázaro 

11:28 Habiendo dicho esto, fue y
llamó a María su hermana,
diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 
11:29 Ella,
cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino
a él. 
11:30 Jesús todavía no había entrado en la aldea,
sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 
11:31
Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la
consolaban, cuando vieron que María se había levantado de
prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar
allí. 
11:32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús,
al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor,
si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 
11:33 Jesús
entonces, al verla llorando, y a los judíos
que la acompañaban, también llorando, se estremeció
en espíritu y se conmovió, 
11:34 y dijo:
¿Dónde
le pusisteis?
Le
dijeron: Señor, ven y ve. 
11:35 Jesús lloró. 
11:36 Dijeron
entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 
11:37 Y algunos de ellos
dijeron: ¿No podía éste,
que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro
no muriera? 

Resurrección de Lázaro 

11:38 Jesús,
profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro.
Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 
11:39 Dijo Jesús:
Quitad la piedra.
Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede
ya, porque es de cuatro días. 
11:40 Jesús le dijo:
¿No te he
dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

11:41 Entonces
quitaron la piedra de donde había sido puesto
el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo:
Padre,
gracias te doy por haberme oído. 

11:42
Yo sabía que siempre me oyes; pero
lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean
que tú me has enviado. 

11:43 Y habiendo dicho esto, clamó a
gran voz:
¡Lázaro,
ven fuera! 

11:44 Y el que había muerto salió, atadas las
manos y
los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les
dijo:
Desatadle, y dejadle ir.

El
complot para matar a Jesús 
(Mt. 26.1-5;
Mr.
14.1-2
; Lc. 22.1-2

11:45
Entonces muchos de los judíos que habían venido
para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús,
creyeron en él. 
11:46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y
les dijeron lo
que Jesús había hecho. 
11:47 Entonces los principales sacerdotes y
los fariseos reunieron
el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre
hace muchas señales. 
11:48 Si le dejamos así, todos creerán en él;
y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y
nuestra nación. 
11:49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote
aquel año,
les dijo: Vosotros no sabéis nada; 
11:50 ni pensáis que nos conviene
que un hombre muera por el
pueblo, y no que toda la nación perezca. 
11:51 Esto no lo dijo por
sí mismo, sino que como era el sumo
sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había
de morir por la nación; 
11:52 y no solamente por la nación, sino
también para
congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 
11:53
Así que, desde aquel día acordaron matarle. 
11:54 Por tanto, Jesús
ya no andaba abiertamente entre los judíos,
sino que se alejó de allí a la región contigua al
desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí
con sus discípulos. 
11:55 Y estaba cerca la pascua de los judíos; y
muchos subieron
de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. 
11:56
Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban
unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a
la fiesta? 
11:57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían
dado
orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para
que le prendiesen.

Capítulo
12 

Jesús es ungido en
Betania 
(Mt. 26.6-13;
Mr.
14.3-9
)

12:1
Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania,
donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien
había resucitado de los muertos. 
12:2 Y le hicieron allí una cena;
Marta servía, y Lázaro
era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 
12:3 Entonces
María tomó una libra de perfume de nardo
puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó
con sus cabellos;Lucas 7. 37-38
y la casa se llenó del olor del perfume. 
12:4 Y dijo uno de sus
discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón,
el que le había de entregar: 
12:5 ¿Por qué no fue este perfume
vendido por trescientos
denarios,
y dado a los pobres? 
12:6 Pero dijo esto, no porque se cuidara de
los pobres, sino porque
era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba
en ella. 
12:7 Entonces Jesús dijo:
Déjala;
para el día de mi sepultura ha guardado esto. 

12:8 Porque a los pobres siempre los tendréis
con vosotros,Deuteronomio 
15. 11
mas a mí no siempre me tendréis. 

El complot contra Lázaro 

12:9
Gran multitud de los judíos supieron entonces que él
estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús,
sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado
de los muertos. 
12:10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar
muerte también
a Lázaro, 
12:11 porque a causa de él muchos de los judíos se
apartaban
y creían en Jesús. 

La entrada triunfal en Jerusalén 
(Mt. 21.1-11;
Mr.
11.1-11
; Lc.
19.28-40

12:12 El siguiente día, grandes multitudes
que habían
venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 
12:13
tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban:
¡Hosanna!Salmos 118. 
25
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor,Salmos 118. 
26
el Rey de Israel! 
12:14 Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre
él, como está escrito: 
12:15  No temas, hija de Sion; 
He
aquí tu Rey viene, 

Montado sobre un pollino de asna.Zacarias 9. 9
12:16 Estas cosas
no las entendieron sus discípulos al principio;
pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que
estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían
hecho. 
12:17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando
llamó
a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos. 
12:18 Por lo
cual también había venido la gente a recibirle,
porque había oído que él había hecho esta señal. 
12:19 Pero los
fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís
nada. Mirad, el mundo se va tras él. 

Unos griegos buscan a Jesús 

12:20
Había ciertos griegos entre los que habían subido
a adorar en la fiesta. 
12:21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que
era de Betsaida de Galilea,
y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. 
12:22 Felipe
fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés
y Felipe se lo dijeron a Jesús. 
12:23 Jesús les respondió diciendo:
Ha
llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 

12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el
grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere,
lleva mucho fruto. 

12:25 El que ama su
vida, la perderá;
y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
Mateo 10. 39Mateo 16. 25Marcos 8. 35Lucas 9. 24Lucas 17. 33
12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde
yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si
alguno me sirviere, mi Padre le honrará. 

Jesús anuncia su
muerte 

12:27 Ahora está turbada mi alma; ¿y
qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas
para esto he llegado a esta hora. 

12:28
Padre, glorifica tu nombre
.
Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré
otra vez. 
12:29 Y la multitud que estaba allí, y había oído
la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían:
Un ángel le ha hablado. 
12:30 Respondió Jesús y dijo:
No
ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. 

12:31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora
el príncipe de este mundo será echado fuera. 

12:32 Y yo, si fuere levantado de la tierra,
a todos atraeré a mí mismo. 

12:33 Y decía esto dando a
entender de qué muerte iba
a morir. 
12:34 Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la
ley, que el Cristo permanece para siempre.Salmos 110. 4Isaias 9. 7Ezequiel 37. 
25Daniel 7. 14
¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo
del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? 
12:35
Entonces Jesús les dijo:
Aún
por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis
luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en
tinieblas,
no sabe a dónde va. 

12:36 Entre tanto
que tenéis la luz, creed
en la luz, para que seáis hijos de luz. 

Incredulidad de
los judíos 
Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó
de ellos. 
12:37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales
delante de ellos, no creían en él; 
12:38 para que se cumpliese la
palabra del profeta Isaías, que
dijo: 
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 
¿Y a
quién se ha revelado el brazo del Señor?
Isaias 53. 1
12:39 Por esto no
podían creer, porque también dijo Isaías: 
12:40  Cegó los ojos de
ellos, y endureció su
corazón; Para que no vean con los

ojos, y entiendan con el
corazón,
Isaias 6. 10
Y se conviertan y
yo los sane. 

12:41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y
habló
acerca de él. 
12:42 Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos
creyeron en él;
pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de
la sinagoga. 
12:43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la
gloria
de Dios. 

Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres 

12:44
Jesús clamó y dijo:
El que
cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; 

12:45 y el que me ve, ve al que me envió. 
12:46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que
todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. 

12:47 Al que oye mis palabras, y no las guarda,
yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al
mundo. 

12:48 El que me rechaza, y no
recibe mis palabras,
tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará
en el día postrero. 

12:49 Porque yo no
he hablado por mi propia cuenta;
el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he
de decir, y de lo que he de hablar. 

12:50
Y sé que su mandamiento es vida
eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo
ha dicho. 

Capítulo
13

Jesús lava los pies
de sus discípulos

13:1
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora
había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había
amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 
13:2
Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el
corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, 
13:3
sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas
las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 
13:4
se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando
una toalla, se la ciñó. 
13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y
comenzó a lavar los pies
de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. 
13:6
Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor,
¿tú me lavas los pies? 
13:7 Respondió Jesús y le dijo:
Lo
que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás
después.

13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás.
Jesús
le respondió:
Si no te lavare, no tendrás
parte conmigo. 

13:9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis
pies,
sino también las manos y la cabeza. 
13:10 Jesús le dijo:
El que está
lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio;
y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

13:11 Porque sabía
quién le iba a entregar; por eso dijo:
No
estáis limpios todos.

13:12 Así que, después que les hubo
lavado los pies,
tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo:
¿Sabéis
lo
que os he hecho? 

13:13 Vosotros me
llamáis Maestro, y Señor;
y decís bien, porque lo soy. 

13:14 Pues
si yo, el Señor y el Maestro,
he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros
los pies los unos a los otros. 

13:15
Porque ejemplo os he dado, para que como
yo os he hecho, vosotros también hagáis.
Lucas 22. 27
13:16 De cierto, de cierto os digo: El siervo
no es mayor que su señor,Mateo 10. 24Lucas 6. 40Juan 15. 20
ni el enviado es mayor que el que le envió. 

13:17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados
seréis si las hiciereis. 

13:18 No hablo
de todos vosotros; yo sé
a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come
pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
Salmos 41. 9
13:19 Desde ahora os lo digo antes que suceda,
para que cuando suceda, creáis que yo soy. 

13:20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe
al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí,
recibe al que me envió.
Mateo 10. 40Marcos 9. 37Lucas 9. 48Lucas 10. 16

Jesús anuncia la
traición de Judas 
(Mt.
26.20-25
; Mr.
14.17-21
; Lc.
22.21-23

13:21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió
en espíritu,
y declaró y dijo:
De cierto, de cierto os
digo, que uno de vosotros me va a entregar. 

13:22 Entonces
los discípulos se miraban unos a otros, dudando
de quién hablaba. 
13:23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús
amaba, estaba
recostado al lado de Jesús. 
13:24 A éste, pues, hizo señas Simón
Pedro, para
que preguntase quién era aquel de quien hablaba. 
13:25 El entonces,
recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo:
Señor, ¿quién es? 
13:26 Respondió Jesús:
A
quien
yo diere el pan mojado, aquél es
. Y mojando el pan, lo dio
a Judas Iscariote hijo de Simón. 
13:27 Y después del bocado, Satanás
entró en él.
Entonces Jesús le dijo:
Lo que vas a hacer,
hazlo más pronto. 

13:28 Pero ninguno de los que estaban a la
mesa entendió por
qué le dijo esto. 
13:29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas
tenía la bolsa,
que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta;
o que diese algo a los pobres. 
13:30 Cuando él, pues, hubo tomado el
bocado, luego salió;
y era ya de noche. 

El nuevo mandamiento 

13:31 Entonces,
cuando hubo salido, dijo Jesús:
Ahora
es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. 

13:32 Si Dios es glorificado en él, Dios
también le glorificará en sí mismo, y en seguida le
glorificará. 

13:33 Hijitos, aún estaré
con vosotros
un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así
os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.
Juan 7. 34
13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis
unos a otros;Juan 15. 12Juan 15. 171 Juan 3. 232 Juan 5
como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 

13:35 En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. 

Jesús
anuncia la negación de Pedro 
(Mt.
26.31-35
; Mr.
14.27-31
; Lc.
22.31-34
)

13:36 Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde
vas? Jesús le respondió:
A donde yo
voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. 

13:37
Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo
seguir ahora? Mi vida pondré por ti. 
13:38 Jesús le respondió:
¿Tu
vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará
el gallo, sin que me hayas negado tres veces. 

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