La Seguridad Eterna De La Salvación



La Seguridad Eterna De La Salvación

*Fuente:
Grandes Temas Bíblicos -Lewis Sperry
Chafer- CLIE


Aunque
la mayoría de los creyentes en Cristo acepta la doctrina de que
pueden
tener la seguridad de su salvación en determinado momento en su
experiencia, muchas veces se hace la pregunta: « ¿Puede perderse
una
persona que ha sido salva?» Puesto que el temor de perder la
salvación
podría afectar seriamente la paz mental de un creyente, y por
cuanto su
futuro es tan vital, esta pregunta constituye un aspecto
importantísimo
de la doctrina de la salvación.

La
afirmación de que una persona salvada puede perderse nuevamente
está
basada sobre ciertos pasajes bíblicos que parecen ofrecer dudas
acerca de
la continuidad de la salvación. En la historia de la iglesia ha
habido
sistemas opuestos de interpretación conocidos como Calvinismo, en
apoyo
de la seguridad eterna, y Arminianismo, en oposición a la
seguridad
eterna (cada uno denominado según el nombre de su apologista más
célebre, Juan Calvino y Jacobo Arminio).

A.
Punto de vista Arminiano de la seguridad.


Los
que sustentan el punto de vista Arminiano dan una lista de unos
ochenta y
cinco pasajes que sustentan la seguridad condicional. Entre éstos
los
más importantes son: Mt. 5:13; 6:23; 7:16-19; 13:1-8; 18:23-35;
24:4-5,
11-13, 23-26; 25:1-13;Lc. 8:11-15; 11:24-28; 12:42-46; Jn.
6:66-71; 8:31,
32, 51; 13:8;15:1-6; Hch. 5:32; 11:21-23; 13:43; 14:21-22; Ro.
6:11-23;
8:12-17; 11:20-22; 14:15-23; 1 Co. 9:23-27; 10:1-21; 11:29-32;
15:1-2;2
Co. 1:24; 11:2-4; 12:21-13:5; Ga. 2:12-16; 3:4-4:1; 5:1-4;6:7-9;
Col.
1:21-23; 2:4-8, 18-19; 1 Ts. 3:5; 1 Ti. 1:3-7, 18-20;2:11-15;
4:1-16;
5:5-15; 6:9-12, 17-21; 2 Ti. 2:11-18, 22-26; 3:13-15; He. 2:1-3;
3:6-19;
4:1-16; 5:8-9; 6:4-20; 10:19-39; 11:13-16; 12:1-17, 25-29;
13:7-17; Stg.
1:12-26; 2:14-26; 4:4-10; 5:19-20; 1 P. 5:9, 13; 2 P. 1:5-11;
2:1-22;
3:16-17; 1 Jn. 1:5 – 3:11;5:4-16; 2 Jn. 6-9; Jud. 5-12, 20-21; Ap.
2:7,
10-11, 17-26; 3:4-5, 8-22; 12:11; 17:14; 21:7-8; 22:18-19.


El
estudio de estos pasajes requiere la consideración de una cierta
cantidad
de preguntas.


1.
Probablemente la cuestión más importante que enfrenta el
intérprete de
la Biblia tocante a este tema es la de poder saber quién es un
creyente
verdadero. Muchos de los que se oponen a la doctrina de la
seguridad
eterna lo hacen sobre la base de que es posible que una persona
tenga una
fe intelectual sin haber llegado realmente a la salvación. Los que
se
adhieren a la doctrina de la seguridad eterna están de acuerdo en
que una
persona puede tener una conversión superficial, o sufrir un cambio
de
vida solamente exterior, de pasos externos como aceptar a Cristo,
unirse
a la iglesia o bautizarse, y aun llegue a experimentar un cierto
cambio en
su patrón de vida, pero sin que haya alcanzado la salvación en
Cristo.


Aunque
es imposible establecer normas acerca de como distinguir a una
persona
salvada de una no salva, obviamente no hay dudas al respecto en la
mente
de Dios. El creyente individual debe asegurarse en primer lugar de
que ha
recibido realmente a Cristo como su Salvador. En esto es de ayuda
comprender que recibir a Cristo es un acto de la voluntad que
puede
necesitar algún conocimiento del camino de salvación y podría,
hasta
cierto punto, tener una expresión emocional, pero la cuestión
fundamental es ésta: « ¿He recibido realmente a Jesucristo como mi
Salvador personal?» Mientras no se haya enfrentado honestamente
esta
pregunta no puede haber, por supuesto, una base para la seguridad
eterna,
ni una verdadera seguridad presente de la salvación. Muchos que
niegan la
seguridad eterna solo quieren decir que la fe superficial no es
suficiente
para salvar. Los que sostienen la seguridad eterna están de
acuerdo con
este punto. La forma correcta de plantear el problema es si una
persona
que actualmente es salvo y que ha recibido la vida eterna puede
perder lo
que Dios ha hecho al salvarlo del pecado.


2.
Muchos de los pasajes citados por los que se oponen a la seguridad
eterna
se refieren a las obras humanas o la evidencia de la salvación. El
que es
verdaderamente salvo debiera manifestar su nueva vida en Cristo
por medio
de su carácter y sus obras. Sin embargo, puede ser engañoso juzgar
a una
persona por las obras. Hay quienes no son cristianos y pueden
conformarse
relativamente a la moralidad de la vida cristiana, mientras hay
cristianos
genuinos que pueden caer, a veces, en la carnalidad y el pecado en
un
grado tal que no se les puede distinguir de los inconversos. Todos
están
de acuerdo en que la sola reforma moral mencionada en Lucas
11:24-26 no es
una salvación genuina, y el regreso al estado de vida anterior no
es
perder la salvación.


Varios
pasajes presentan el importante hecho de que la profesión
cristiana es
justificada por sus frutos. Bajo condiciones normales, la
salvación que
es de Dios se probará por los frutos que produce (Jn. 8:31; 15:6; 1
Co.
15:1-2; He. 3:6-14; Stg. 2:14-26; 2 P. 1:10; 1 Jn. 3:10). Sin
embargo, no
todos los cristianos en todos los tiempos manifiestan los frutos
de la
salvación. En consecuencia, los pasajes que tratan las obras como
evidencias de la salvación no afectan necesariamente la doctrina
de la
seguridad eterna del creyente, ya que la pregunta decisiva es si
Dios
mismo considera que una persona es salva.


3.
Muchos pasajes citados para apoyar la inseguridad de los creyentes
son
advertencias contra una creencia superficial en Cristo. En el
Nuevo
Testamento se advierte a los judíos que, puesto que los
sacrificios han
cesado, deben volverse a Cristo o perderse (He. 10:26). De igual
manera,
los judíos no salvados, al igual que los gentiles, reciben la
advertencia
de no «caer» de la obra iluminadora y regeneradora del Espíritu
(He.
6:4-9). Se advierte a los judíos no espirituales que ellos no
serán
recibidos en el reino venidero (Mt. 25:1-13). Se advierte a los
gentiles,
grupo opuesto a Israel como grupo, del peligro de perder por su
incredulidad el lugar de bendición que tienen en la era actual
(Ro.
11:21).


4.
Algunos pasajes hablan de recompensas y no de la salvación. Una
persona
que es salva y que está segura en Cristo puede perder su
recompensa (1
Co. 3:15; Col. 1:21-23) y recibir una reprobación en cuanto al
servicio a
Cristo (1 Co.9:27).


5.
Un cristiano genuino también puede perder su comunión con Dios a
causa
del pecado (1 Jn. 1:6) y ser privado de alguno de los beneficios
presentes
del creyente, tales como el de tener el fruto del Espíritu (Ga.
5:22-23)
y el de disfrutar de la satisfacción de un servicio cristiano
efectivo.


6.
A causa de su descarrío, un creyente verdadero puede ser castigado
o
disciplinado así como un niño es disciplinado por su padre (Jn.
15:2; 1
Co. 11:29-32; 1 Jn. 5:16), y podría llegar al punto de quitarle la
vida
física. Sin embargo, este castigo no es evidencia de falta de
salvación,
antes al contrario, es evidencia de que es hijo de Dios que está
siendo
tratado como tal por su Padre Celestial.


7.
Según las Escrituras, también es posible que un creyente esté
«caído
de la gracia» (Ga. 5:1-4). Debidamente interpretado, esto no se
refiere a
que un cristiano pierda la salvación, sino a la caída de una situación
de gracia en la vida y Ia pérdida de la verdadera libertad que
tiene en
Cristo por haber regresado a la esclavitud del legalismo. Esta caída es de
un nivel de vida, no de la obra de la salvación.


8.
Muchas de las dificultades tienen
relación con pasajes tomados fuera de
su contexto, especialmente en pasajes que se relacionan con otra
dispensación. El Antiguo Testamento no da una clara visión de la
seguridad eterna, aunque puede suponerse sobre Ia base de la
enseñanza
del Nuevo Testamento que un santo del Antiguo Testamento que era
verdaderamente nacido de nuevo estaba tan seguro como un creyente
de la
era actual. Sin embargo, los pasajes que se refieren a una
dispensación
pasada o futura deben ser interpretados en su contexto, tal como
Ezequiel
33:7-8, y pasajes de gran importancia como Deuteronomio 28, que
tratan de
las bendiciones y maldiciones que vendrán a Israel por Ia
obediencia o
desobediencia de la ley. Otros pasajes se refieren a maestros
falsos y no
regenerados de los últimos días


(1
Ti. 4:1-2; 2 P. 2:1-22; Jud. 17-19), que son personas que aunque
han hecho
una profesión de ser cristianos, jamás han llegado a tener la
salvación.


9.
Un cierto número de pasajes presentados en apoyo de la inseguridad
han
sido sencillamente mal interpretados, como Mateo 24:13: «El que
persevere
hasta el fin, éste será salvo.» Esto se refiere no a la salvación
de
la culpa y el poder del pecado, sino a la liberación de los
enemigos y de
la persecución. Este versículo se refiere a los que sobreviven de
la
tribulación y son rescatados por Jesucristo en su segunda venida.
La
Escritura enseña claramente que muchos creyentes verdaderos
morirán como
mártires antes de la venida de Cristo y no permanecerán, o
sobrevivirán
hasta que Cristo vuelva (Ap. 7:14). Este pasaje ilustra cómo puede
dársele aplicaciones equivocadas a un versículo en relación con la
cuestión de la seguridad e inseguridad.


10.
La respuesta final a la cuestión de la seguridad o inseguridad del
creyente está en la respuesta a
la pregunta «¿quién realiza la obra de
salvación?». El concepto de que el creyente una vez salvado es
siempre
salvo está basado sobre el principio de que la salvación es obra
de Dios
y no descansa en mérito alguno del creyente y no se conserva por
ningún
esfuerzo del creyente. Si el hombre fuera el autor de la
salvación, ésta
sería insegura. Pero siendo la obra de Dios, es segura.


La
sólida base bíblica para creer que una persona salvada es siempre
salva
está apoyada por lo menos por doce argumentos importantes. Cuatro
se
refieren a la obra del Padre, cuatro a la del Hijo y cuatro a la
del
Espíritu Santo.



B.
La Obra Del Padre En La Salvación



1.
La Escritura revela la soberana promesa de Dios, que es
incondicional y
promete salvación eterna a todo aquel que cree en Cristo (Jn.
3:16; 5:24;
6:37). Obviamente Dios puede cumplir lo que promete, y su voluntad
inmutable se revela en Ro. 8:29-30.

2.
El poder infinito de Dios puede salvar y guardar eternamente (Jn.
10:29;
Ro. 4:21; 8:31, 38-39; 14:4; Ef. 1:19-21; 3:20; Fil. 3:21; 2 Ti.
1:12; He.
7:25; Jud. 24). Es claro que Dios no solamente tiene fidelidad
para el
cumplimiento de sus promesas, sino el poder de realizar todo lo
que se
propone hacer. Las Escrituras revelan que Él
quiere la salvación de los
que creen en Cristo.

3.
El amor infinito de Dios no solamente explica el propósito eterno
de
Dios, sino que asegura que su propósito se cumplirá (Jn. 3:16; Ro.
5:7-10; Ef. 1:4). En Romanos 5:8-11 se dice que el amor de Dios
por los
salvados es mayor que su amor por los no salvos, y esto asegura su
seguridad eterna. El argumento es sencillo: si amó tanto a los hombres que
dio a su Hijo y lo entregó a la muerte
por ellos cuando eran «pecadores»
y «enemigos», los amará mucho más cuando por su gracia redentora
sean
justificados delante de sus ojos y sean reconciliados con
Él.

El
sobreabundante amor de Dios por los que ha redimido a un costo
infinito es
suficiente garantía de que no permitirá jamás que sean arrebatados
de
su mano sin que todos los recursos de su poder infinito se hayan
agotado
(Jn. 10: 28-29); y, por descontado, el infinito poder de Dios
jamás puede
agotarse. La promesa del Padre, el infinito poder del Padre y el
amor
infinito del Padre hacen imposible que una persona que se haya
entregado a
Dios el Padre por la fe en Jesucristo pierda la salvación que Dios
opero
en su vida.

4.
La justicia de Dios también garantiza Ia seguridad eterna de
quienes han
con fiado en Cristo porque las demandas de la justicia divina han
sido
completamente satisfechas por la muerte de Cristo, porque El murió
por
los pecados de todo el mundo (1 Jn. 2:2). Al perdonar el pecado y
prometer
la salvación eterna, Dios esta actuando sobre una base
perfectamente
justa. Al salvar al pecador, Dios no lo hace sobre la base de la
lenidad y
es perfectamente justo al perdonar no solamente a los del Antiguo
Testamento que vivieron antes de la cruz de Cristo, sino a todos
los que
vivan después de la cruz de Cristo (Ro. 3:25-26).
Consecuentemente, no se
puede dudar de la seguridad eterna del creyente sin poner en tela
de
juicio la justicia de Dios. Así tenemos que se combinan su
fidelidad a
sus promesas, su poder infinito, su amor infinito y su justicia
infinita,
para dar al creyente la absoluta seguridad de su salvación.



C.
La Obra Del Hijo



1.
La muerte vicaria de Jesucristo en la cruz es garantía absoluta de
la
seguridad del creyente. La muerte de Cristo es la respuesta
suficiente al
poder condenatorio del pecado (Ro 8:34). Cuando se alega que el
salvado
puede perderse nuevamente, generalmente se hace sobre la base de
algún
posible pecado. Esta suposición necesariamente procede del
supuesto de
que Cristo no llevo todos los pecados que el creyente cometa, y
que Dios,
habiendo salvado un alma, puede verse sorprendido y desengañado
por un
pecado inesperado cometido después de la salvación. Por el
contrario, la
omnisciencia de Dios es perfecta. El conoce de antemano todo
pecado o
pensamiento secreto que pueda oscurecer la vida de un hijo suyo, y
la
sangre expiatoria y suficiente de Cristo fue derramada por
aquellos
pecados y Dios ha sido propiciado por la sangre (1 Jn. 2:2).

Gracias
a la sangre, que alcanza para los pecados de los salvados y no
salvados,
Dios está en libertad de continuar su gracia salvadora hacia los
que no
tienen méritos. El los guarda para siempre, no por amor a ellos
solamente, sino para satisfacer su propio amor y manifestar su
propia
gracia (Ro. 5:8; Ef. 2:7-10). Toda condenación es quitada para
siempre
por el hecho de que la salvación y la preservación dependen
solamente
del sacrificio y los méritos del Hijo de Dios (Jn.3:18; 5:24; Ro.
8:1; 1
Co. 11:31-32).

2.
La resurrección de Cristo, cono sello de Dios sobre la muerte de
Cristo,
garantiza la resurrección y la vida de los creyentes (Jn. 3:16;
10:28;
Ef. 2:6). Dos hechos vitales conectados con la resurrección de
Cristo
hacen que la seguridad eterna del creyente sea cierta. El don de
Dios es
vida eterna (Ro. 6:23), y esta vida es la vida de Cristo
resucitado (Col.
2:12; 3:1). Esta vida es eterna como Cristo es eterno y no se
puede
disolver ni destruir así como Cristo no puede disolverse ni
destruirse.
El hijo de Dios también es hecho parte de la nueva creación en la
resurrección de Cristo por el bautismo del Espíritu y la recepción
de
la vida eterna. Como objeto soberano de la obra creativa de Dios,
la
criatura no puede hacer que el proceso de creación vuelva atrás, y
por
cuanto está en Cristo como el último Adán, no puede caer, porque
Cristo
no puede caer. Aunque son evidentes los fracasos en la vida y
experiencia
cristiana, éstos no afectan la posición del creyente en Cristo que
es
santo merced a la gracia de Dios y a la muerte y resurrección de
Cristo.

3.
La obra de Cristo como nuestro abogado en los cielos también
garantiza
nuestra seguridad eterna (Ro. 8:34; He. 9:24; 1 Jn. 2:1). En su
obra de
abogado o representante legal del creyente, Cristo invoca la
suficiencia
de su obra en la cruz como base para la propiciación, o
satisfacción de
todas las demandas de Dios al pecador, y así efectuar la
reconciliación
del pecador con Dios por medio de Jesucristo. Dado que la obra de
Cristo
es perfecta, el creyente verdadero puede descansar en la seguridad
de la
perfección de la obra de Cristo presentada por El mismo como
representante del creyente en el cielo.

4.
La obra de Cristo como nuestro intercesor suplementa y confirma su
obra
como abogado nuestro (Jn. 17:1-26; Ro. 8:34; He. 7:23-25). El
ministerio
actual de Cristo en la gloria tiene que ver con la seguridad
eterna de los
que en la tierra son salvos. Cristo, al mismo tiempo, intercede y
es
nuestro abogado. Como intercesor, tiene en cuenta la debilidad, la
ignorancia y la inmadurez del creyente, cosas acerca de las cuales
no hay
culpa. En este ministerio Cristo no solamente ora por los suyos
que están
en el mundo y por todas sus necesidades (Lc. 22:31-32; Jn. 17:9,
15, 20;
Ro. 8:34), sino que, sobre la base de su propia suficiencia en su
sacerdocio inmutable, garantiza que serán conservados salvos para
siempre
(Jn. 14:19; Ro. 5:10; He. 7:25).

Tomada
como un todo, la obra de Cristo en su muerte, resurrección,
abogacía e
intercesión proporciona una seguridad absoluta para quien está de
este
modo representado por Cristo en la cruz y en el cielo. Si la
salvación es
una obra de Dios para el hombre y no una obra del hombre para
Dios, su
resultado es cierto y seguro y se cumplirá la promesa de Juan 5:24
de que
el creyente no <<vendrá a condenación’.



D.
Obra Del Espíritu Santo



1.
La obra de regeneración o nuevo nacimiento en que el creyente es
hecho
participe de la naturaleza divina es un proceso irreversible y
obra de
Dios (Jn. 1:13; 3:3-6; Tit. 3: 4-6; 1 P. 1:23; 2 P. 1:4; 1 Jn.
3:9). Así
como no hay reversión para el proceso de creación, no puede haber
reversión para el proceso del nuevo nacimiento. Por cuanto es una
obra de
Dios y no del hombre, y se realiza completamente sobre el
principio de la
gracia, no hay una base justa o razón por la que no deba continuar
para
siempre.

2.
La presencia interior del Espíritu en el creyente es una posesión
permanente del creyente durante La edad presente (Jn. 7:37-39; Ro.
5:5;
8:9; 1 Co. 2:12; 6:19; 1 Jn. 2:27). En las épocas anteriores a
Pentecostés no todos los creyentes poseían el Espíritu en su
interior
aun cuando estaban seguros de su salvación; sin embargo, en la era
actual
el hecho de que el cuerpo del creyente, aunque sea pecador y
corrupto, es
templo de Dios, se constituye en otra evidencia confirmatoria del
inmutable propósito de Dios de acabar lo que comenzó al salvar al
creyente. Aunque el Espíritu pueda ser contristado por pecados no
confesados (Ef. 4:30) y pueda ser apagado en el sentido de ser
resistido
(1 Ts. 5:19), jamás se insinúa que estos actos causen la pérdida
de la
salvación en el creyente. Antes bien, ocurre que el mismo hecho de
la
salvación y de la presencia continua del Espíritu Santo en el
corazón
se constituye en la base para el llamado a volver a caminar en
comunión y
conformidad con la voluntad de Dios.

3.
La obra del Espíritu en el bautismo, por La cual el creyente es
unido a
Cristo y al cuerpo de Cristo eternamente, es otra evidencia de la
seguridad. Por el ministerio bautismal del Espiritu, el creyente
es unido
al cuerpo del cual Cristo es la Cabeza (1 Co. 6:17; 12:13; Ga.
3:27) y,
por lo tanto, se dice que está en Cristo. Estar en Cristo
constituye una
unión que es a la vez vital y permanente. En aquella unión las
cosas
viejas —posición y relaciones que eran base de la condenación—
pasaron, y todas las posiciones y relaciones se han hecho nuevas y
son de
Dios (2 Co. 5:17, 18). Al ser aceptado para siempre en el amado,
el hijo
de Dios está tan seguro como aquél en quien está, y en quien
permanece.

5.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente se dice que es el
sello de
Dios que durará hasta el día de la redención, el día de La
traslación
o resurrección del creyente (2 Co. 1:22; Ef. 1:13-14; 4:30). El
sello del
Espíritu Santo es obra de Dios y representa la salvación y
seguridad de
la persona así sellada hasta que Dios complete su propósito de
presentar
al creyente perfecto en el cielo; por lo tanto, es otra evidencia
de que
una vez salvado el creyente es siempre salvo.

Tomada
como un todo, la seguridad eterna del creyente descansa sobre la
naturaleza de la salvación. Es obra de Dios, no. obra de hombres.
Descansa en el poder y la fidelidad de Dios, no en la fortaleza y
fidelidad del hombre. Si la salvación fuera por obras, o si la
salvación
fuera una recompensa por la fe como una buena obra, seria
comprensible que
se pusiera en dudas la seguridad del hombre. Pero, puesto que
descansa
sobre la gracia, y las promesas de Dios, el creyente puede estar
confiado
en su seguridad y, con Pablo, estar «persuadido de esto, que el
que
comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de
Jesucristo» (Fil. 1:6).

Entonces
se puede concluir, de este gran cuerpo de verdad, que el propósito
eterno
de Dios, que es para preservación de los suyos, no podrá jamás ser
derrotado. Con este fin ha previsto cualquier obstáculo posible.
El
pecado, que podría producir, separación, ha sido llevado por un
sustituto que, con el fin de que el creyente sea guardado, invoca
la
eficacia de su muerte ante el trono de Dios. La voluntad del
creyente
queda bajo el control divino (Fil. 2:13), y toda prueba o
tentación es
templada por la infinita gracia y sabiduría de Dios (1 Co. 10:13).

No
se puede enfatizar con suficiente fuerza que, aunque en este
capítulo se
han tratado la salvación y la preservación en la salvación como
empresas divinas separadas, como una adaptación a la forma usual
de
hablar, la Biblia no hace tal distinción. Según las Escrituras, no
hay
salvación propuesta, ofrecida a emprendida baja la gracia, que no
sea
infinitamente perfecta y permanezca para siempre.




PREGUNTAS-



1.
¿Por qué es importante para el creyente la cuestión de la
seguridad
eterna?

2.
¿Cuáles son las posiciones opuestas del calvinismo y el
arminianismo en
la cuestión de la seguridad eterna?

3.
Aproximadamente, ¿cuántos pasajes presentan los arminianos
diciendo que
enseñan la doctrina de la seguridad condicional?

4.
¿Al estudiar estos pasajes, ¿cuál es la pregunta más importante?

5.
¿En qué están de acuerdo todas las partes en la cuestión de la
seguridad?

6.
¿Hay dudas en la mente de Dios acerca de quiénes son salvos?

7.
¿Es cierto que la fe superficial no basta para salvarse?

8.
¿Como evalúa los diversos pasajes citados en oposición a la
seguridad
eterna y que presentan las obras humanas coma evidencia de la
salvación?

9.
¿Deben considerarse las advertencias contra una fe superficial
como
advertencias contra la posibilidad de perder la salvación?

10.
¿Es posible que un cristiano pierda su recompensa en el cielo y
aún sea
salvo?

11.
¿Es posible que un cristiano genuino pierda la comunión con Dios y
todavía sea salvo?

12.
¿Es posible que un creyente verdadero sea castigado a disciplinado
y
todavía sea salvo?

13.
¿Como explica usted la expresión «caer de la gracia» en relación
con
la salvación cristiana?

14.
¿Por qué hay dificultad en pasajes del Antiguo Testamento en la
cuestión de la seguridad eterna?

15.
¿Cómo explica usted Mateo 24:13?

16.
¿Por qué la seguridad a inseguridad dependen de la pregunta
«¿Quién
realiza la obra de salvación?»

17.
¿Cuáles son las cuatro obras del Padre que apoyan la seguridad
eterna?

18.
¿Por qué las obras de Dios Padre en la salvación por sí solas
garantizan la seguridad eterna?

19.
¿Cuáles son las cuatro obras de Dios el Hijo que apoyan la
doctrina de
la seguridad eterna?

20.
¿Cómo se relaciona la muerte de Cristo con Ia seguridad eterna?

21.
¿Cómo se relaciona la resurrección de Cristo con la seguridad
eterna?

22.
¿Cómo se relacionan las obras de Cristo coma intercesor y abogado
con la
seguridad eterna?

23.
¿Cuáles son las cuatro obras del Espíritu Santo en relación con la
seguridad eterna?

24.
¿Es el nuevo nacimiento un proceso reversible?

25.
¿Existe el caso de alguien que haya nacido de nuevo más de una vez
en
las Escrituras?

26.
¿Como se relaciona la presencia interior permanente del Espíritu
con la
seguridad eterna?

27.
¿Puede perder el Espíritu un creyente de la era actual?

28.
¿Qué se consigue por obra del Espíritu en el bautismo en relación
con
la seguridad?

29.
¿En qué forma es una promesa de seguridad la promesa del Espíritu
como
sello hasta el día de la redención?

30.
¿Resumir las razones par que la seguridad eterna descansa sobre la
naturaleza de la salvación coma obra de Dios?

31.
¿En qué forma incluye el aspecto de la seguridad del creyente la
naturaleza de la salvación?





* Fuente: Grandes
Temas Bíblicos
Libros CLIE -Galvani, 113 -08224 Terrassa (Barcelona)

Esta entrada fue publicada en Salud y bienestar. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s